De pronto entro en mi cabeza, a chequear el quilombo que quedó luego del temporal. Lo hago creyendo que sólamente debo reacomodar algunas cosas, a lo sumo tirar un plato roto, un vaso, un jarrón. Pero no, el bardo es importante, el daño parece ser irreparable. Parece ser ese tipo de problemas que permiten que la máquina siga funcionando sin detectar la fuga.
No me refiero a la lluvia, a ese desastre natural. Lo que me atravesó fue otra cosa. Fue un vendabal de traición oscura, imperceptible, pero arrasadora.
Las consecuencias del desastre fueron básicamente LOCURA. El hecho de tardar en revisar, y la fuga imperceptible han logrado que mi cordura se haya diluído por el hueco dejándome LOCO casi por completo.
Orbito únicamente en las razones de la tempestad, su origen, mi responsabilidad. Sólo por breves lapsos de tiempo logro ver más allá, pero luego vuelvo al pensamiento único. LOCO estoy!
La nube de tormenta se posó sobre mí y no quiere correrse. Gotas en
los ojos que no me dejan ver, que me molestan. Te odio por esto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario